Un libro para enaltecer a los combatientes de Malvinas

El banfileño Daniel Fernández, un testigo de Banfield a quien conociéramos hace tiempo con su primer trabajo “Sueños y sentimientos del conurbano” tiene una carpintería, pero su gran pasión es escribir. Su segundo libro, “Destino de Soldado”, resalta el heroísmo de estos hombres.

Daniel Fernández (56) tenía una pasión dormida. Dueño de una carpintería metálica, el banfileño siempre fue un enamorado de la escritura y la lectura.

Y en 2009 se animó a escribir su primer libro de poesías y cuentos. Pero ahora tiene un nuevo orgullo: una obra que busca valorizar a los ex combatientes de Malvinas.

“‘Destino de Soldado’ trata sobre la guerra de Malvinas y lo comencé a idear porque mi intención es enaltecer a los ex combatientes”. En el libro se pueden apreciar distintos cuentos interrelacionados entre sí por un mismo personaje.

“Son nueve historias divididas en cuatro etapas que vive este personaje ficticio: la niñez, la adolescencia, la guerra y la época actual”, marca el escritor.

Cada uno de los cuentos deja al descubierto algo del heroísmo que tiene este personaje central, que es un ex combatiente de Malvinas.

“Otro de los temas que me interesó resaltar en el libro es la cantidad de suicidios que hubo tras la guerra, tanto en soldados argentinos como en los ingleses”, agrega Esteban, quien estudió mucho para saber cómo encarar el tema.

“Todos las historias que se pueden leer en el libro parten de algo real, pero siempre con el toque ficcional para que la historia sea aún más interesante”, explica Esteban.

La presentación del libro será el 12 de abril en Remedios de Escalada, junto a las escritoras Any Godoy y Cecilia Vetti.

 

Publicado en La Unión, el 26 de marzo de 2013.

Aurora Bernárdez y los inéditos de Cortázar

“Cortázar escribía como improvisando jazz. No estaba sujeto a una disciplina, corregía poco, todo le salía naturalmente. Para él era como un juego fácil y divertido”, dijo en una oportunidad el ensayista y poeta argentino Saúl Yurkievich (1931-2005).

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En su testamento, Julio Cortázar (1914-1984) le confió a su gran amigo Yurkievich y a su mujer, Gladis Anchieri, su obra inédita para que la publicaran o la destruyeran, si así lo creían oportuno. A Yurkievich siempre le incomodó el rótulo “el albacea de Cortázar”, y se encargó de aclarar: “No, no, no… no soy el apoderado de las obras de Cortázar, sino su viuda, Aurora Bernárdez. En el testamento nos nombró a Gladis, mi mujer, y a mí para que decidamos juntos acerca de los inéditos. Como ‘albaceas literarios’ tenemos, por su voluntad, el derecho de conservar, editar o destruir lo que queramos. Así lo dice en el testamento. Pero nada destruimos. Habría que ser Dios para hacer una cosa así”. Lo que sí hicieron fue colaborar con Bernárdez -esposa de Cortázar entre 1953 y 1967- en el cuidado de los textos.

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Vecino e historiador de Banfield

Banfield tiene un libro que habla de su identidad y de uno de sus hijos predilectos: “Julio Cortázar en Banfield” es un libro de investigación recopilación de información sobre la vida del escritor realizado por Jorge Deschamps, un vecino que ha vivido toda su vida en Banfield. Es Licenciado en Ecología (UNLP) y Doctor en Biologia (UBA), y trabaja como profesor de Ecología y de Economía de los recursos naturales en la Universidad de Belgrano.

 

Deschamps es un verdadero pedazo de historia de Banfield, conoce todo, nos conoce a todos. Sabe donde pasaron las cosas, y como. No solo estudió a Cortazar, estudió los orígenes del barrio y ha visto o hablado con cada uno de sus hijos. Vio la fundación de nuestras instituciones, vio crecer a Banfield. Y sobre esto cuenta, habla, propone, pero por sobre todo, se apasiona.

 

Además del libro de Cortázar, Deschamps ha escrito dos libros anteriores “pero todos técnicos” y unos 50 artículos de investigación, muchos de ellos publicados en el sitio de la Universidad de Belgrano, y muchos otros sobre la historia de Banfield. Actualmente está escribiendo una “minihistoria sobre el erotismo en el Río de la Plata, El enganche de Lyann y Patxi“ que será publicado como libro electrónico. “No es un documental, es una historia larga, son 70, 80 hojas, no tiene sentido llamarla novela. Es un relato” dice el académico y escritor banfileño, quien sobre el libro dice “tuve la suerte de que me llevé unos cuantos a España y me los sacaron de las manos”.

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Jonquieres, el amigo de Cortazar

El artista plástico, poeta y traductor, Eduardo Jonquieres, nacido en 1918, comenzó su actividad como pintor y dibujante en la década del 30 mientras incursionaba en la vía de la expresión poética. Su formación estuvo jalonada por los estudios realizados en la Escuela Normal del Profesorado Mariano Acosta, donde fue discípulo de Arturo Marasso. Cuando vivió en Argentina, lo hizo en Banfield, en una casona ubicada en Acevedo al 1100, donde hoy vive su sobrina, y dónde Cortazar ibaa pasar los fines de semana una vez que había dejado de vivir en en el barrio. Estas visitas están documentadas en el libro “Julio Cortazar en Banfield” de Jorge Deschamps.

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La relación de Jonquieres con Cortázar, a quien conoció en el Acosta en 1946 y que duraría toda la vida, se potenció y retroalimentó a través de los años en un intercambio cómplice y por demás fecundo, tanto a nivel humano como artístico.

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El mejor hombre común de Banfield

—¿Nombre y apellido?

—¿A mí me dice? Osvaldo Ardizzone, con doble z porque tengo ascendencia gringa, mi abuelo vino de…

—Remítase a las preguntas, ¿estado civil?

—Casado, sí, me casé hace una punta de años, en aquellos tiempos en que la novia vivía al lado de la casa de uno…

—Señor, ya le dije que se atenga a las preguntas. ¿Cédula de identidad?

—1750784.

—¿Domicilio?

—Berutti 591, Banfield, Provincia de Buenos Aires.
Apagaba su cigarrillo largo rubio y con esas palabras empezaba Osvaldo Ardizzone su recital de poesía. Este texto cargado por su voz cavernosa que dialogaba con el silencio representaba el encuentro de un hombre común con un funcionario y antecedía al poema que lo sucedía. Nada más y nada menos que su emblemático poema “Qué carajo”. Ese grito a la frialdad ciudadana, esa confesión de barrio, ese reclamo de reconocimiento, de identidad. “Que uno no es Juan Pérez solamente. Ni Diógenes Rodríguez por ejemplo, ni la seña al pie de un documento, en un prontuario o un legajo. ¡Qué carajo!”. Ese como todos los poemas de Osvaldo tanto como sus crónicas denunciaban nunca desde un lenguaje directo, pero siempre simple, a veces valiéndose del manejo tanguero de la melancolía y con una ironía con la que se permitía burlarse de los almuerzos de Mirtha Legrand o de los colegios ingleses de Banfield con los que no se sabe a ciencia cierta si llegó a problemas legales. Leer la nota completa »

Juan del Sur

“Juan del Sur” es un personaje con letras, palabras e historias contadas en versos que forman parte de su poesía, esa poesía a la que descubrió cuando apenas era un niño, en ese entonces contaba con tan solo doce años.

Juan Safatle (como figura en el DNI) nació, creció y todavía continúa siendo parte de Banfield, en donde vive junto a su esposa Susana con la cual tuvieron tres hijos. Se crió en la calle José María Pena y Capelo cuando no había nada, “era como La Pampa”.

“Empecé con la poesía desde chico, cuando nadie tenía más que nadie y los juegos los hacíamos nosotros, todo hecho a mano. A los 12 años para el día de la madre en la escuela, la maestra propuso que hagamos una composición e hice una para mi mamá” nos cuenta Juan.

Sus poesías no dan un golpe bajo, son de aquellas que llenan al corazón de sentimientos, que conmueven. Son a través de las cuales relata distintos momentos de su vida. Los personajes de los que habla no son ficticios, son personajes que formaron parte de su vida, que pasaron y quedaron marcadas en ella.  Tiene escritos con diferentes títulos como Tardecitas Domingueras, Mi Caballito de Batalla, 0800 el cielo, en esta última relata cómo un hombre llama a San Pedro y le pide que busque a su madre, que ella es única que como otra no hay. Leer la nota completa »

“Banfield fue mi reino, un paraíso en el que yo era Adán”

Julio Cortázar vivió desde los 4 a los 17 años en Rodríguez Peña 585, un edén que lo marcó a fuego. “Siempre he vuelto a él, lo he evocado en algunos cuentos porque aún hoy lo siento muy presente”, dijo a pocos años de su muerte.

“Banfield es el tipo de barrio que tantas veces encuentras en las letras de los tangos. Recuerdo que tenía una pésima iluminación que favorecía al amor y a la delincuencia, en partes iguales. Y que hizo que mi infancia fuera cautelosa y temerosa por el clima inquietante que hacía que las madres se preocuparan cuando salías. Pero al mismo tiempo era para un niño un paraíso, porque mi jardín daba a otro jardín. Era mi reino”. Un reino que quedaba en la esquina de Rodríguez Peña y San Martín y que hoy apenas es perceptible por una placa recordatoria de una casa que no está sustituída por un chalet de dos plantas. Como Julio Cortázar, que hoy cumpliría 98 años. Leer la nota completa »

El Zumbido, un punto de vista.

Toda opinión no es más que un punto de vista. Una versión. La verdad absoluta son los hechos, pero a estos sólo podemos conocerlos a través de testimonios, indicios y restos esparcidos por el largo territorio de la historia. La cuestión es que tengamos la suficiente lucidez, y, sobre todo, la suficiente honestidad, como para saber interpretarlos. Esta breve opinión sobre la novela “El zumbido”, de Sergio Ariel Caracciolo, no pretende ser otra cosa que eso: un punto de vista.

Todas las guerras son trágicas. Incluso las justas, incluso las necesarias. Algo desde  lo más profundo nos grita que no nacimos para matar a nuestros iguales, ni para morir a manos de ellos. Pero está claro, a la vez, que el mundo seria un lugar menos habitable y justo, si ciertas guerras no se hubieran librado, si Leer la nota completa »

Una historia de identidad

Escuela Nº 10 de Banfield, Julio Cortázar: La primaria banfileña, desde diciembre, porta con orgullo su nuevo nombre, en pleno centro de la patria de Cortázar, su querido ex alumno.

“Cortázar vive en Banfield”, fue el título del video proyectado el día del estreno del nuevo nombre. Con música de Charly Parker (un perseguidor admirado por  Julio) podía hacerse un recorrido por algunos de los innumerables murales de un barrio donde todavía juega la magia del cronopio más entrañable de la literatura argentina. Sus cuentos y su rostro de niño y hombre se multiplican en dibujos que mejoran cada recorrido banfileño. Leer la nota completa »

Simplemente “El Tala”

José Pablo Ventura nació el 5 de junio de 1950 en Banfield, su querida ciudad. Estudió en el ENAM y la secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde egresó en 1967 para ingresar en la Facultad de Derecho de la UBA.

Desde muy temprana edad empezó a sentir una gran pasión por su querido club, “El Taladro”, sin imaginar que más adelante él mismo sería reconocido por ese mismo apodo de su amado Banfield, aunque un poco más corto, ya que se lo conocía como “el Tala”, por su conocida afición hacia el club.

José Pablo provenía de una familia de clase media con orientación cristiana, y esto hizo que durante su adolescencia se vinculara con el Movimiento de Sacerdotes para el tercer Mundo, y así también con el staff dela revista Cristianismoy Revolución, medio de expresión de aquel tiempo.

En 1973, el Tala fundala Juventud Universitaria Peronista (JUP), la que era una vertiente universitaria dela Juventud Peronista. El acto de inauguración se realizó el 23 de abril y en él participaron Rolando García, Rodolfo Ortega Peña, Arturo Jauretche, entre  otros. Cuando le tocó hacer uso del micrófono, señaló que la JUP “surge fundamentalmente para instalar las luchas del estudiantado en el proceso de liberación nacional que lleva adelante nuestro pueblo, expresado políticamente por el Movimiento Peronista”. Leer la nota completa »

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