Maestro de la guitarra

Nació en La Plata en 1913. Como hijo de inmigrantes españoles podía dedicarse a cualquier actividad, aunque tal vez la música no aparecía entre las primeras posibilidades. Yendo a jugar a la casa de un amigo a los 4 años, se encontró con una guitarra, y los sonidos que ese “juguete” podía hacer lo maravillaron como ningún otro juego. Tuvo la fortuna, un guiño del destino tal vez, de que se la regalaran.

Así empezó su fascinación por la música. A los 5 años tuvo su debut en un cumpleaños, aunque en realidad comenzó a los 8 años. Hizo la primaria y estudió música hasta los 17 años. Una vez que fue mayor empezó a trabajar tocando en fiestas, recitales, orquestas, radios. Así formó su familia y su hogar Pablo Gimenez, un clásico maestro de la guitarra de la época de oro de la radio Argentina.

Esa época de oro va, según los estudiosos, de los años 40 a los 60, hasta que la televisión irrumpe masivamente en el consumo junto a la aparición de 3 canales más de Buenos Aires: el 9, el 13 y el 11.

En esos tiempos, el radioteatro se imponía como género dramático para las masas, con autores de moda como Abel Santa Cruz y Nene Cascallar. Fue cuando Eva Duarte era una importante actriz del radioteatro argentino, y conoció a Perón en una colecta de caridad, por el terremoto de Caucete de San Juan. La comedia de la época destacó a Nini Marshall, quien debuto en 1940 con sus personajes Cándida y Catita. Enrique Santos Discepolo hacía programas políticos de humor, donde criticaba a los opositores al gobierno de Perón.

En los ´50 aparece la televisión, por lo que apareció la radio portátil, muchas veces denominada como la “spika”, que tuvo gran aceptación entre el público. Era común ver a hombres caminar llevando la pequeña Spika en tiempos donde no existían los auriculares. El fútbol era relatado por Fioravanti y comentado por Lalo Pelicciari. El tango tuvo gran repercusión a través de la radiofonía de esta década con Lluvia de Estrellas, dirigida por Alejandro Romay, que luego fuera dueño de Canal 9.

Fue en ese contexto que Gimenez entró como guitarrista estable de Radio Mitre primero, para pasar a Splendid y Belgrano después, cuando todas las emisoras estaban en el mítico edificio de San Martín 569, antes de Maipú 555, donde hoy transmite Radio Nacional.

En ese entonces se debía dar una “audición” para poder tener el trabajo, una especie de casting, con el que se aprobaba el derecho de poder salir en un medio. Esos permisos tenían una duración y autorizaban a los artistas a salir en cualquier emisora, más allá de la que fueron originalmente contratados.

Asi fue que acompañó a grandes de la época, como a Azucena Maizani, Angel Cárdenas, María Graña, Oscar del Cerro, Argentino Ledesma, Roberto Goyeneche, Alberto Podestá, Floreal Ruiz, Horacio Deval Chola Luna y Héctor Pacheco por mencionar algunos.

En los años ´90, ya con casi 80 años, su eje estuvo en la docencia, que había comenzado varios años antes, y de seguir dándose el gusto de tocar junto a Tito Propato, reviviendo a Tango 2 luego de diez años de separación. Hoy, a casi 10 años de su fallecimiento su familia decidió rendirle un homenaje en internet, dedicándole el sitio www.maestropablogimenez.com.ar, donde se pueden ver fotos de toda su carrera, esacuchar audios y hasta ver algunos videos.

Ese fue Gimenez, pero ahora hablaremos de Pablo, ese abuelo refunfuñon que añoraba tiempos pasados y anécdotas de los años 40 como si hubieran sido ayer. Al que nada le gustaba el rock, y odiaba a Charly García aun por encima de Gimnasia de La Plata, clásico rival de su querido Pincharrata. El que se volvía loco si escuchaba un tono fuera de lugar, o si algún guitarrista dejaba asomar su dedo pulgar izquierdo por encima del diapasón. “Cualquiera canta ahora” decía, como presagiando el disco de los Auténticos Decadentes. Contaba muchos chistes, aunque lo hacía muy mal, pero tenía algo en la forma de decir su remate que hacía reir a todos. Inventaba palabras, como “vasigañato” (significaba “cosa”) o “pirraca” (nena).

Ese fue el abuelo Gimenez, que tenía un Volskwagen blanco del ´58. Que hizo de su familia y su hogar una torre, a fuerza de disparar maravillosos sonidos con su guitarra. El que afincó en Temperley para no irse nunca mas de allí. Ese fue el abuelo que llevaba a su nieto a todos lados, el que quiso a su compañera de toda la vida, Aurora, y que su corazón empezó  a querer deternerse cuando ella se fue. Ese fue el abuelo que todos queremos tener: atento, compañero, amigo, chistoso, maestro. Ese fue mi abuelo, Pablo Gimenez, un maestro de la guitarra y de la vida.

Por Hernán Bañez

Para conocer su biografía entrá a www.maestropablogimenez.com.ar

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