jueves, 06 de junio de 2019 - 23:00

De la escuela a la cancha con los mismos sueños

Lorena García es la arquera titular de Banfield. Y detrás de ella como de todas sus compañeras, hay una historia de esfuerzo, sueños y superación. Nos fuimos hasta su escuela para conocer su historia.

No falta nunca y tiene las mejores notas de su clase. Lorena tiene 18 años, vive en barrio lomense de Santa Marta y está cursando el quinto año del secundario en Comunicación en la Escuela Secundaria 39. Como tantas otras jóvenes, estudia y entrena para alcanzar sus sueños.

“Empecé a jugar a los 14 años, en el predio de Villa Albertina de Los Andes, me llevaron mis abuelos a probarme. Pensé que era para fútbol de 11 pero era para futsal. Quedé ahí, y después por problemas del club pasé a jugar en Colón de Lomas, cerca del Parque Lomas, torneos todos los sábados” nos dice la joven deportista.

Es que son tiempos de cambio en el fútbol femenino: Este año la AFA aprobó la profesionalización del futbol femenino, y Banfield, que empezó a competir el año pasado en la segunda división, tiene chances de acceder al reducido final por un ascenso. Ese sueño que como el de Lorena fue jugar a lo que le gusta, para ella y para miles de chicas más, hoy es la esperanza de una vida profesional.

Pero por suerte Lore decidió dar el salto. “Pasaron dos años y por mis propios medios me fui a probar a Banfield, buscaba crecer y ser alguien, y bueno, me quedé ahí”. Y parece que no se arrepiente, porque en el club la “tratan muy buen, las chicas y el cuerpo técnico”.

“Cuando empecé a jugar era delantera, jugaba de 7, pero la arquera tuvo problemas y me pusieron para atajar uno meses, y bueno, de ahí quedé. Ya van cinco años. Cuando me probé en Banfield quería jugar de mediocampista, y como las chicas de ahí me conocían de los torneos de los sábados me buchonearon que era arquera” bromea Lorena. “También como entrena Juan Alonso (el DT del equipo hoy) me conocía porque jugábamos contra su exclub, Las Lomitas”, estas son las razones por las que tuvo que dejar el medio campo y hacerse cargo de los tres palos.

Hay algo curioso en nuestra arquera: Su estatura. Mide 1.50 y para ser tan buena, es muy baja. Pero Lorena no se achica: “Me tengo confianza, me siento cómoda porque también me gusta atajar” dice quien tiene muy buenas referencias por parte del cuerpo técnico.

Hoy tiene la posibilidad de estudiar y entrenar, lo que igual no le hace los días fáciles, “entreno martes y viernes, de 18:30 a 21:30 en el predio de Banfield. Los viajes, el tiempo y esas cosas me matan, salgo de la escuela, entreno, vuelvo hecha pipa”  nos explica la uno de Banfield que tiene pensado seguir estudiando después de la secundaria, “Me gustaría seguir estudiando algo más, pienso en fotografía o periodismo”.

Hoy vive con sus abuelos, Aida y Guillermo, que no sólo la llevaron a probarse si no que son un pilar en su vida. Y al preguntarle cuál fue su mejor momento en su corta carrera, Lorena no duda: “Cuando me fui a probar a Banfield. Esta es mi oportunidad, dije”.

Si bien hay antecedentes, Uds. son como la primera generación que juega al fútbol. De hecho, recién ahora se profesionalizará en Argentina el deporte, y hasta hace unos años no era común ver nenas queriendo ser futbolistas, en tu caso ¿de dónde viene el gusto por el fútbol?.

La verdad que es algo que viene del alma, ya de chiquita me gustaba jugar a la pelota, me levantaba y me iba al fondo de mi casa a jugar. Es algo que me gusta, no sé, siento esa pasión y es mi sueño ser profesional.