Simplemente “El Tala”

José Pablo Ventura nació el 5 de junio de 1950 en Banfield, su querida ciudad. Estudió en el ENAM y la secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde egresó en 1967 para ingresar en la Facultad de Derecho de la UBA.

Desde muy temprana edad empezó a sentir una gran pasión por su querido club, “El Taladro”, sin imaginar que más adelante él mismo sería reconocido por ese mismo apodo de su amado Banfield, aunque un poco más corto, ya que se lo conocía como “el Tala”, por su conocida afición hacia el club.

José Pablo provenía de una familia de clase media con orientación cristiana, y esto hizo que durante su adolescencia se vinculara con el Movimiento de Sacerdotes para el tercer Mundo, y así también con el staff dela revista Cristianismoy Revolución, medio de expresión de aquel tiempo.

En 1973, el Tala fundala Juventud Universitaria Peronista (JUP), la que era una vertiente universitaria dela Juventud Peronista. El acto de inauguración se realizó el 23 de abril y en él participaron Rolando García, Rodolfo Ortega Peña, Arturo Jauretche, entre  otros. Cuando le tocó hacer uso del micrófono, señaló que la JUP “surge fundamentalmente para instalar las luchas del estudiantado en el proceso de liberación nacional que lleva adelante nuestro pueblo, expresado políticamente por el Movimiento Peronista”.

Sin embargo, después de la muerte de Perón y sumado a las ya existentes contradicciones dentro del Movimiento Peronista, hicieron que los Montoneros pasaran a la clandestinidad a partir de septiembre de 1974. El hecho fue anunciado en una conferencia de prensa por José Pablo Ventura, Mario Firmenich, Dante Gullo y Adriana Lesgart, cada uno representante de una rama del peronismo.

Poco tiempo después, en noviembre del mismo año, Ventura sería detenido por  tenencia de armas de guerra y seria encarcelado en Villa Devoto, desde su lugar de reclusión fue puesto a favor del Poder Ejecutivo Nacional, que siete meses después le otorgaría el beneficio de la libertad, exiliándose en México, partiendo así rumbo a suelo Azteca en 1975.

Al año siguiente, el Tala regresaría secretamente del exilio con el advenimiento del golpe de Estado de marzo, y lo haría ocupandola Secretaría Militar de Montoneros, con el nombre de guerra de “Rafael”.

Hasta que en la mañana del cuatro de enero de 1977 el Ejército Argentino junto con la Policía Provincial, rodearon la casa ubicada en San Martín y Boneo en la ciudad de Santa Fe,  en un operativo denominado “antisubversivo”. En la casa se encontraban además de el Tala,  Adriana Bianchi, María Mujica y su hijo Guido Friguerio, de seis meses.

Empezaron a bombardear intensamente la casa desde helicópteros con ametralladoras a cargo del por entonces General Leopoldo Galtieri, y del coronel Carlos Ramírez, jefe de policía. Los vecinos contaron que en un momento María salió de la casa con su hijo de seis meses y se los entregó a un vecino para que lo cuidasen, y al intentar ingresar nuevamente a la vivienda recibió una ráfaga de ametralladoras que terminó con su vida, al igual quela de Adrianay de José Pablo.

Sus restos fueron identificados en 1984 por el Equipo Argentino de Antropología Forense, junto con otros siete cadáveres que habían sido inhumados en el cementerio de Barranquitas de Santa Fe como “NN”, según informara la Secretaría de Servicios Públicos de esa ciudad.

Desde entonces se realizan diversos homenajes en su nombre a lo largo del país, además de ser mencionado en libros de Eduardo Anguita, Martín Caparrós y Ernesto Jauretche, entre otros. A aquel fundador dela Juventud Universitaria Peronista, hincha de Banfield y popularmente conocido como “El Tala”.

 

Por Agustín Arámbulo.

Facebook dedicado a su memoria: facebook.com/talaventura

 

Para el Tala, Banfileño, de Beatriz Villar (chacarera)
Nacido un cinco de junio,
mil novecientos cincuenta;
la historia transcurre lenta
cuando talla el infortunio.
De Banfield, barrio querido.

Fue José Pablo Ventura,
lo mató la dictadura,
me duele haberlo perdido.
Vi su foto, su sonrisa,
¡Ay, qué bella su expresión!
Por él llora el corazón
y me late más de prisa.

Fue al Colegio Nacional,
dirigente estudiantil,
cargó de furia el fusil,
de justo enojo ante el mal.
Luego a la Universidad,
en la JUP su militancia;
su juventud, la fragancia
que perfuma la verdad.

Conducción de Montoneros,
luchó en aquel movimiento,
profundos sus fundamentos,
militante verdadero.
Le decían Rafael,
“El Tala” era su apodo,
hasta el fin vivió a su modo,
¡tan joven, valiente y fiel!

Desmedido operativo,
él ya estaba en Santa Fe,
con otros cumpas se fue,
con mi canción los revivo.

Te extraño, “Tala” querido;
del Sur, la más bella flor;
rindo tributo al valor
de tu vida y no te olvido.
También yo soy banfileña,
de “El Taladro” como vos,
y para mí, “Tala”, sos
Revolución que me enseña.

 

Poema dedicado a El Tala

guerrero en las pampas
gestando el embrión
de toda esta luz
el samurai

sable de trincheras
cortando cabezas
le hierve la sangre
al samurai

ay, ay, ay

de Zapata hasta Ventura
ha corrido tanta sangre
por las venas del que sabe
que bien puede no volver

no volver

guerrero en las pampas
gestando el embrión
de toda esta luz
el samurai

y hay que ser gil
para no ver
que tanta bala
no lo va a torcer

si ha corrido tanta sangre
por la senda del que sabe
que bien puede no volver

no volver

guerrero en las pampas
el samurai

Comments are closed.